17.12.09

DIABLO CONOCIDO

Madrugada tras otra antes de partir a misa, Inés ejercita en un cajón la subida a la micro y posteriormente se pone su peluca alilada. Al subir, entera dentadura postiza, le pide rebaja al conductor que jamás le cobra.

Cuando recoge la colecta, solemne tras su velo negro, lo hace como teletransportándose en cámara lenta. Luego se arrodilla apenas ante el altar, deja la bolsa y con sólo EL mirando, saca unos billetitos casi más arrugados que su puño. Orgullosamente se compra unas pastillas de anís y en cada una mastica fuerte al maldito Dios que se llevó a Ernesto.

26.10.09

CONFECCIONES

En el barrio es chiste que no sólo se quedó para vestir santos, sino para colmo, también viste novias. Y cose y descose y ajusta y le pone y le quita y esconde rollos ansiosos con más tul blanco y escucha humilde con los alfileres cerrándole la boca.
Y cuando está lista y radiante, le pide que pose en el umbral de su casa y que sonría grande y le saca una foto de cuerpo entero frente a los maravillados vecinos que no sospechan que después la guarda en su álbum no sin antes clavarle una aguja en el corazón.

6.10.09

VICIO NACIONAL

La felicidad es ajena
como el pasto del vecino
que es verde
como la envidia.

2.9.09

MORFEANDO

LMP es muy soñadora y es normal que al despertar se acuerde de sus sueños minuciosamente y casi siempre le dan risa aunque la mayoría de las veces sean la pura sobremesa del día anterior.

El sueño de anoche en cambio, fue una pesadilla de almohada mojada que me hizo acordar de la altísima cama de mi mamá y de cómo, proud bitch de chica, le decía que me iba para allá por frío. LMP le teme a muchas cosas, partiendo por supuesto, número uno y obsesión máxima, a la muerte y anoche tenía un tumor cerebral del porte de una pelota de tenis (como que siempre son de ese porte, estén donde estén, quepan como que no). Y cuando a uno le dicen algo así, se da cuenta primero y de nuevo, de que no tiene idea cómo está hecho, por ejemplo, algo tan elemental como el cerebro (es como el peor de los malagradecimientos no conocerlo entero a éste que nos permite estar respirando y escribiendo y en fin, ser el largo etcétera que somos).


LMP cuando el doctor le contaba sobre su penoso estado, entendía al fin por qué había andado tan olvidadiza y más lenta que nunca. Como si le hubiera sido más difícil seguirle el ritmo a la vida en el último tiempo y qué alivio saber que no era que había cambiado de personalidad, pensaba, y luego se daba cuenta de que incluso ahí estaba pensando pésimo. Porque quiéralo o no, iba a morir pre-apocalipsis (esperanza máxima de salvación a lo más cucaracha) y tenía que prepararme para la despedida de mis hijas que no iban a entender nada y mucho menos acordarse cuando grandes y se iban a quedar con puras fotos pésimas de ésta que era demasiado joven y tan santa, pero que sin embargo, como casi todos, siempre pensó que moriría sin llegar a vieja así que no podía quejarse tanto tampoco. Pero para rematar el pesimismo, luego me dí cuenta de que ni siquiera tenía edad ya para morir joven ni vieja ni nada en realidad. Una semi larva que jamás vería sus alas.

Me desperté toda apretada, y aún después de comprender que era de día y que era sólo la mente jugando en sus pasillos góticos, seguí aullando la miseria de saber que alguna vez de veras, no habrá más despertar que la muerte. Siendo optimista, por supuesto.

1.6.09

LOSOTROS

A la Esther y sus respuestas
Cae
como la nieve
la noche
y arrastra a la tarde
que se va rasguñando el cielo
mientras los animales
que aún no aprenden a ser hombres,
cierran los ojos
sin saber cómo ni hasta cuándo.





12.5.09

MÁS RARO QUE LAS ARAÑAS

http://www.youtube.com/watch?v=Zoygy-8PTtU

14.2.09

LA PROMETIDA

"Para olvidarme de ti, voy a cultivar la tierra"
Violeta Parra, La Jardinera

Yo cultivo la tierra
para olvidar a los niños que crecen con los edificios
y creen que la fruta viene en bolsas plásticas
o que las sandías son individuales y sin pepas.
Para olvidar la granja educativa,
el zoológico
y los bosques de Mininco y Celco.

Voy enterrando semillas
para no creer en la muerte
ni en la mierda,
sino en el abono que somos.

Riego el suelo para darle las gracias
por acoger también la maleza.
Para recordar al desierto
que se rinde siempre ante el agua
por más rencoroso que sea,
y al minúsculo y lentísimo brote nativo
que se levanta digno perdonando al incendio.

Yo trabajo la huerta de rodillas
para no ser grande y vanidosa.
Para luego sentarme a esperar la lluvia
y que el sol traiga al río de nuevo.

Abro el suelo
y conquisto la Tierra.