10.7.05

DESPERATE HOUSEWIFE


Cuál no ha sido mi sorpresa como finísima anfitriona cuando el viernes, luego de unos deliciosos kebabs, aparece un chocolate en la sobremesa con la etiqueta que ruborizadísima he pegado aquí arriba para que comprendan mi desgracia social. Un ano en la mesa ya es algo suficientemente horroroso, cien, es francamente atróz.

8 comentarios:

leo prieto dijo...

es aun peor, cuando al comenzar cada año, te desean uno nuevo!

LMP dijo...

Por eso hay que emborracharse en esa fecha!

Sergio Coddou dijo...

hola isabel... qué gusto encontrarte en estos mares... oye qué es de ustedes??? necesito ubicarlos, alguna seña? me puedes enviar un mail a sergiocoddou@entelchile.net
muchos abrazos al Go y la bella esther que no conozco

LMP dijo...

Aunque en realidad,leonard, hay muchos que necesitan uno nuevo!

Sergio Coddou dijo...

Isabel: Cuál es su teléfono? El libro está disponible en mi casa, o bien en Librerías Metales Pesados y Café Mosqueto (Barrio Bellas Artes), Ulises y Altamira (Drugstore Providencia); y Quimera (Providencia).
saludos

clarosu dijo...

yo creo que está bien que pongan anos en la mesa, si lo malo son las guatitas.
El otro día comí corazones de pollo a la parrilla.

Josefina dijo...

quizás lo de los anos en la mesa no sea tan atroz al fin y al cabo. o, más bien, puede que lo atroz no le quite lo gustoso. a mí me encantaría ver el espectáculo aquel. incluso también degustarlo, tal vez. vale, 100 no, pero quién sabe... dos o tres. creo que sería una sobremesa extraordinaria.

tere dijo...

lo bueno es que los anos alcanzarían para todos...podrían repetirse incluso..